SOBRE ÉL 
Nombre:Brooks McKay
Nacimiento:12/12
Edad:26
Nacionalidad:canadiense
Género:masculino
Sexualidad:bisexual
Ocupación:comercial

❝ Yo sé que soy un pedacito de mierda, pero eh, eso no te da derecho a tratarme como si fuera la cagada entera. ❞

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Brooks es alguien que se muestra y actúa superficialmente, alegre, a la ligera, como si le diera miedo detenerse y ser observado más de la cuenta. La frivolidad es su escudo emocional y un arma de doble filo, ya que también le impide establecer relaciones profundas con las personas, quedándose en lo meramente externo. Esta sensibilidad reprimida desencadena que su vida social carezca de sentido real; muchas relaciones pasajeras, mucho colegueo entre copas, pero al final del día, nada sólido a lo que asirse.Tras toda esa inmensa fachada de despreocupación se encuentra ahogada su verdadera personalidad, la de alguien sensible, empático y bastante emocional. La de un chico normal que una vez quiso ser él mismo y eso no fue suficiente.

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Brooks nació en una zona rural de Alberta donde hasta los quince años creció feliz. Su familia, gente sencilla y tradicional dedicada por generaciones a la ganadería, estaba conformada por cuatro miembros: El cabeza de familia, un hombre de pocas palabras, más enfocado en el trabajo del rancho que en dar estabilidad emocional a la propia familia. La madre religiosa, mujer entregada en cuerpo y alma a la Iglesia y sus labores, donde se desenvolvía en el sector de caridad social parroquial. La hermana menor, una niña extremadamente dulce que llegó a la familia nueve años después que su hermano. Y Brooks, el chico del que se esperaba que siguiera los pasos de su padre y heredase el negocio ganadero.Las cosas nunca salen como uno desea y de eso se dieron cuenta ambos progenitores cuando, un domingo a la salida de misa, pillaron a su hijo besuqueándose a escondidas con un monaguillo de su edad. En casa no hubo gritos o golpes, sólo el repudio del silencio. Brooks se fue un mes después. Nadie se preocupó en ir tras él.

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Viajó hasta Vancouver, donde para subsistir comenzó a trabajar en cualquier cosa que le diera de comer y pronto rozó el mundo de la prostitución. Por suerte para él, esa época no duró, pues conoció a alguien que le ofreció un trabajo mucho más rentable y llamativo, aunque no más legal. Brooks entró a formar parte de un pequeño pero habilidoso grupito de jóvenes ladrones capitaneado por el cabecilla, el cerebro en las sombras, un hombre que, pese al irregular oficio que les enseñaba, les brindaba fraternidad, la seguridad de un refugio y la convicción de pertenecer a algo más que a la calle.Esta época duró casi seis años, tiempo en el que Brooks aprendió las reglas de la calle y del grupo. La norma número uno: 'siempre de dos en dos'. Brooks fue emparejado con otro chico algo mayor que él y pronto ambos se convirtieron en portentos del hurto. Las infiltraciones en casas ajenas eran la especialidad del dúo; la coordinación que demostraban era de una efectividad asombrosa y sus robos no tardaron en hacerse eco en la prensa; la policía comenzó a seguirles la pista y, uno de esos días todo terminó tan rápido como empezó. Una incursión salió mal. Tal vez fue el exceso de confianza, la desestimación de riesgos. Da igual. El dueño estaba en la vivienda, armado. Brooks logró escapar, pero su compañero cayó aquella noche.Esta muerte fue la pieza de dominó que inició la rápida desintegración de la banda. Cuando pocos meses después del incidente el cabecilla fue detenido, Brooks supo que nada volvería a ser como antes. Durante un tiempo, algunos de ellos permanecieron unidos, viviendo del carterismo y el timo, pero poco a poco cada uno se reubicó en la vida; la mayoría terminó en el mundillo del mercadeo de sustancias. Brooks no creía ser bueno ni para eso; lo único que se le había dado bien de verdad era el hurto en inmuebles, pero sin su compañero también era inservible para eso; la ruptura de la regla de dualidad, la pérdida de esa otra mitad, no fue sólo un golpe físico, fue identitario.En los dos años siguientes anduvo a la deriva; volvía a ser aquel niño de quince años que se había ido de casa.Tiempo después pasó de Canadá a Estados Unidos y allí estuvo trabajando aquí y allá, saltando de repartidor a cajero, dejándose arrastrar por la inestable marea que siempre había conformado su vida. Hasta que un día se topó con aquella oferta de trabajo en una empresa de seguridad emergente. Tenía algo de dinero ahorrado, lo suficiente como para comprarse un traje y hacerse pasar por alguien decente. El trabajo era a comisión; aceptó. No era el dinero que pudiera darle la agencia lo que había llamado su atención, sino el fantasma de una vida en la que había sido alguien. Una vida en la que entrar en casas ajenas le hacía sentir vivo.Un nuevo capítulo empezaba en la vida de Brooks.

CURIOSIDADES

  • Usa gafas para leer o ver de cerca.

  • Padece de narcolepsia tipo 2.

  • Mide 1,69 cm.

  • Tiene fobia a los perros.

  • Su cabello es moreno, pero se tiñe.

  • ...en construcción...